El teatro de sombras es un elemento con un gran valor cultural en países orientales como China, Indonesia, Tailandia o Turquía. Un ejemplo de esto es la linterna mágica que en el siglo XVI se utilizaba, a través de luces y sombras, para componer historias sobre el demonio y el infierno. Años más tarde se prohibieron por heréticas. No obstante, el uso de la linterna mágica duro siglos modernizándose y actualizándose continuamente.

El teatro con luces y sombras es tan sencillo que solo se necesita un telón y una buena iluminación. Se necesitan además objetos con los que definir las sombras (el cuerpo de un actor, las manos, siluetas, etc). También es muy habitual el uso de varillas, ganchos o muñecos. El escenario consiste en una simple tela blanca (o incluso de otros colores si lo vemos conveniente) que se coloca a dos metros de una pared y a un medio metro del suelo, aproximadamente.

La luz en el teatro

Para recrear las escenas es necesario cubrir la parte baja del lienzo. Esto se hace con el fin de ocultar el cuerpo de los operarios que mueven los objetos y siluetas. El foco de luz debe concentrar la luz sobre el lienzo y en este solo pueden aparecer las figuras y personajes que queremos representar. Con un proyector de diapositivas podemos concentrar la luz de forma mucho más intensa y precisa. No obstante, si los recursos de los que disponemos son más limitados, con un simple foco podemos realizar un trabajo bastante bueno también.

Después de disponer de todos estos elementos debemos hacer ajustes de luz. La luz tiene un funcionamiento muy sencillo. La distancia entre el proyector, silueta y telón es lo que establecen la claridad y definición de las sombras. El tamaño que tendrán las siluetas en el lienzo también depende de esa distancia entre el telón y la luz. Los materiales con los que confeccionaremos las siluetas también determina mucho la atmósfera expresiva que creamos, la caracterización de los personajes, los paisajes, etc.

La clave de la creatividad es experimentar con los elementos auxiliares (atrezo) y los personajes. Además de luces y sombras también podemos ambientar las distintas escenas con luces de colores o pintar el lienzo. Otra forma interesante de ambientación es emplear elementos móviles (un ejemplo de esto son las piezas independientes aplicadas a varillas). Estas piezas las podemos unir por medio de alambres, puntadas, tornillos y demás herramientas y elementos de unión que permiten un movimiento fluido.

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