Los musicales son amados u odiados, no suele haber término medio. La música, el drama, los tramas fantasiosos y la teatralidad pueden ser los motivos para amarlos u odiarlos. Pero no cabe duda de que los musicales son arte y como ocurre con el arte existen mil opciones para todos los gustos. El error que comete la mayoría de las personas que afirman que odian los musicales es generalizar. No podemos meter en el mismo saco todas las obras de este género.

Aficionarts quiere enseñarte unos cuantos musicales que son unas propuestas interesantes que gustarían a cualquiera. Nuestra lista se basa en musicales que se alejan del formato clásico y aprovechan los recursos del musical para darle un toque original. La primera es Labyrinth, una película musical del 1989 protagonizada por David Bowie. Es un clásico de los noventas que tiene una dosis perfecta de números musicales y esto la hace perfecta para los que aman o no este género.

Una película musical que no debes quedarte sin ver es Pesadilla antes de Navidad de Tim Burton. La banda sonora, la animación y las canciones harán que te enamores de los musicales. Una curiosidad sobre esta película es que se realizó mediante el stop-motion. Y si lo tuyo son los dibujos South Park también rompió la barrera de su formato e hizo un musical. Una temática tabú y un humor irreverente harán que dejes de percibir los musicales como aburridos.

Dancer in the dark de Lars von Trier tiene unos temazos de Björk que tienes que escuchar ya que son unas canciones que convierten a los personajes en un elemento interesante. Es una obra diferente ya que no se basa en el drama y musical puro. Para dejar el lado amargo podemos contar con The Blue Brothers, una película cómica que tiene la cara divertida de los musicales.

Pink Floyd The Wall es ideal para los reacios a los musicales. Sus piezas musicales y sus metáforas visuales y simbolismos harán disfrutar a cualquiera. The Who también tiene una obra rock: Tommy. Se tata de un pequeño niño que pierde a su padre en la Segunda Guerra Mundial. Lo maravilloso de estas dos obras musicales es que muestran testimonios desde el punto de vista de dos generaciones diferentes divididas y transformadas por la Guerra.

Siguiendo por la línea del rock, Across the Universe es un musical ambientado en los sesenta con la música de The Beatles. Sus personajes agradables, el ambiente de la sociedad estadounidense frente a la inglesa y temáticas como la guerra, los derechos civiles, el amor libre y las represiones del Gobierno son las que hacen de este musical uno interesante. El amor es el hilo conductor.

Moulin Rouge es un clásico que debe ver todo el mundo por los artistas que aportaron su voz (Nicole Kidman y Ewan McGregor). Las canciones pop de este musical son muy famosas. Es una obra llena de colores, detalles, vestuarios atrevidos y mucha teatralidad. Rent también es un clasicazo cuyos números musicales son increíbles y los personajes son reales, complejos, con problemas.

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